Guillermo Garabito reivindica las “Amapolas Comuneras” como un acto de castellanía

(Discurso del presidente de la Fundación Godofredo Garabito y Gregorio, Guillermo Garabito en el 40 aniversario de la publicación de las “Amapolas Comuneras”)

 

31117723_1764296423608413_1082245120511705088_n (1).jpgAbril sin amapolas y Padilla, Bravo y Maldonado van ya otro año nuevamente camino del Cadalso. Pero antes de la sangre y la batalla, por estas veredas de Torozos marchaban los comuneros. El Hornija, canto y rio, que brota tras este tapial, aunque más que río, en palabras de mi abuelo es riachuelo, pobre de cuna nacido. Pues el Hornija va siguiendo los pasos a los comuneros y ese surco es que el que siguió el poeta para escribir un libro. Un libro que celebra 40 años de vida. 

Gardel decía que 20 años no es nada, 40 quiero pensar que serán algo. Sobre todo para un poema, para un poema en octosílabos. Unas páginas en romance castellano que es la medida en la que se escriben las gestas y el destino, a fuer de mil heroísmos.

Rebuscando encontré el otro día el discurso de mi abuelo en aquella presentación del poemario hace cuatro décadas y decía que aquello era un “acto para amigos y entre amigos” y algo estaremos haciendo bien si cuarenta años después la poesía nos reúne en un acto entre amigos.

Se cumplen cuatro décadas de la publicación de “Amapolas Comuneras”, una obra que es mucho más que el relato de las jornadas previas a la batalla de Villalar. Que es mucho más que poder sentir los paisajes de estos Torozos infinitos, partiendo de esta Casa, La Casa Grande de La Mudarra y pasando por Peñaflor o por Torrelobatón. Es mucho más que seguir las huellas de los comuneros hacia su trágico destino el 23 de abril de 1521. “Amapolas Comuneras” se publicó en 1978, en un momento complejo de la historia reciente de nuestro país. Godofredo Garabito fue uno de los primeros en ensalzar el valor de la historia comunera como lección útil en la entonces nueva era de las autonomías que se abría con la Transición. Reivindicó con estos versos, con amapolas, palomares y horizontes inabarcables la esencia de esta tierra como forma de construir una nueva sociedad en libertad con los pies en las raíces de lo que somos.

Y 40 años después no sólo se trata de homenajear al autor y su obra, no. Se trata quizá de reivindicar la mirada con la que Godo escribió este romance. Esto no es un acto de reivindicación regional, ni regionalista siquiera. Sino un mero recuerdo de aquello que Godo decía, un acto de buena castellanía.

Y entre amigos siguen 40 años después los versos de mi abuelo. De ahí que esta mañana los ponga voz y alma el gran Pedro Martín, padre de doña Inés y ya para siempre comendador del Tenorio. Él que tantas veces le ha puesto voz a los poemas de Godo, no podía faltarnos para revivir estos versos una vez más. Y en segundo lugar Brezmes, Cifu, y los compañeros que hoy no tienen instrumento. SI en 1978 a aquellos octosílabos les puso ritmo Candeal, hoy lo hacen Brezmes que desmuestran su compromiso con conservar los retazos de lo nuestro. Nuestro folklore, nuestra música dándole una visión joven. Que es el camino del éxito, sino que le pregunten a Joaquín Díaz.
Pero desde la Fundación sentimos que este aniversario es imprescindible pero que no debería ser un acto aislado para celebrar una efeméride si no algo mucho más ambicioso. Por eso esta mañana de primavera quiero presentarles el proyecto “El Paso de los Comuneros” que se inicia hoy y que vamos a trabajar porque se asiente durante los próximos años con una fecha señalada en el horizante, 2021, la celebración del quinto centenario de la batalla de Villalar. Este proyecto propone crear una ruta, o mejor dicho recuperar, la ruta que relata “Amapolas Comuneras”, es decir, la ruta que siguieron los comuneros los días antes de la batalla hasta Villalar. Vamos a trabajar porque en los próximos años ese sendero sea una realidad y podamos, además de seguir brindando cada fin de semana previo al 23 de abril en este jardín, recorrer ese camino y parar en cada uno de los municipios que nos separan de Villalar de los Comuneros. Buscamos generar así un nuevo atractivo turístico y patrimonial para toda esta zona de la provincia de Valladolid e impulsar el aprendizaje de los destacados acontecimientos históricos que vieron hace siglos estos mismos paisajes. Una iniciativa sin duda ambiciosa y que esperamos compartir con todos ustedes en los próximos años.
Porque como dicen dos versos de este poema: “Cada veintitrés de abril / se alza tu cruz, comunero”.

Así, como si apenas fuera nada, os propongo un brindis:
un brindis por estos 40 años,por Godofredo Garabito, poeta y por las “Amapolas Comuneras”. “Un brindis desde este solar, su casa, desde este lugar tan ínclito.”

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